María Alejandra Requena: “Yo nunca me divorciaré de Venezuela”

María Alejandra Requena (Caracas, 1971) se despierta a las 3:30 am, se maquilla y arregla el cabello. A las 4:45, escribe algunas de sus notas para Café CNN. A las 5:45, tiene puesto su micrófono y chequea que todo esté bien. A las 6:00, el programa está al aire en vivo por CNN. Algunas veces, le toca hacer guardia hasta las 12:00. Tiene dos reuniones de producción en la mañana y una en la tarde.

Cuando sale del canal, hace mercado, busca a sus niños en el colegio y mientras ellos hacen la tarea, adelanta cosas del trabajo para el día siguiente. En un día extraordinario se reúne con amigas y normalmente se acuesta entre 10:30 y 11:00 pm. Confiesa entre risas que, si por alguna razón, no puede hacerlo se pone “histérica”.

Sin embargo, la comunicadora social, formada en RCTV, define la etapa que vive en la cadena de noticias “de tranquilidad”. “Si estuviera haciendo esto en mi país y para mi país, fuera de felicidad. Mi familia está bien y yo estoy contenta con lo que estoy haciendo profesionalmente”, expresa durante la entrevista que da viendo al cerro Ávila, en una de las habitaciones del Hotel Eurobuilding. Requena vino al país para participar en la preventa de Turner.

“No subo el Ávila desde el 2010 y lo amo. Aquellos días de incertidumbre por el posible cierre de RCTV, lo subía porque era mi manera de desestresarme. Las últimas veces que he venido lo he hecho por tan poco tiempo que sólo he podido aprovecharlo para estar con mi familia, pero espero poder volver a subirlo pronto”, dice.

La periodista siente que la vida le ha cambiado para bien. “Jamás imaginé irme de mi país”, pero las condiciones prácticamente la obligaron a hacerlo. “En ese momento estaba haciendo cosas de radio, no para televisión. De hecho, (un directivo de un canal privado) me dijo: ‘Esto es lo que hay’, y le respondí: ‘Espérate un momento, hace tres años tú me habías ofrecido  mucho más que esto’. ‘Pero, bueno, lo siento ya ahora tú no tienes oportunidades’. A lo que ella contestó: ‘¿Sabes qué? Gracias, pero prefiero quedarme en casa, con mis hijos, que permitir que alguien me trate así o empezar de cero en otro país’. Fue tan desagradable. Me pegó mucho”, recuerda.

Aquella escena, las palabras de su esposo y el bienestar de su familia la motivaron a probar suerte fuera de nuestras fronteras. Primero trabajó en Mega TV y, hoy en día, despierta al continente en Café CNN.

Eso sí, la rubia habrá emigrado, pero no olvida su tierra. Considera que a ella no le aplica eso de “irse de Venezuela es divorciarse estando enamorado”. “Yo nunca me divorciaré de Venezuela. El amor que siento por mi país es sencillamente infinito. Si la vida te da limones, haz limonada y aunque puedan ser amargos, trata de hacer siempre lo mejor posible”.

Fuente: eluniversal.com

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